En un momento en el que la literatura ha sido tomada por rehèn por zombies, vampiros y el narco, el autor, Gustavo Martìnez Castellanos nos vuelve el rostro hacia lo fundamental. Su crìtica es clara ante la sociedad, nos habla del abuso que sufren los niños de la calle, las vejaciones a las que se tienen que someter para sobrevivir. Tambièn describe Acapulco, deja de lado esa postal que suelen vendernos de sol, playa y palmeras y se mete en la historia de sus calles, de sus lugares históricos, de sus personajes locales. Apunta el dedo y lo apunta bien. Aborda, desde una perspectiva interesante, a la mujer como arquetipo, desde la literatura, aquella mujer que era personaje secundario en las obras de Shakespeare, aquí se vuelve personaje principal, se vuelve Otelo, se vuelve Macbeth, sin perder el sentido de identidad, sin dejar de ser mujer, libre para ejercer su sexualidad, contradictoria, inocente y seductora.