Viaje al fondo de la O

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Autor: Carmen Nozal

Carmen Nozal - Viaje al fondo de la O
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Viñeta

 

Carmen Nozal nació en Gijón, Asturias, España, el 30 de noviembre de 1964. Desde 1986 reside en la ciudad de México. Estudió letras hispánicas en la UNAM y es egresada de la Escuela de Escritores de la Sogem. Perteneció al taller de poesía de Oscar Oliva, al taller de teatro de Hugo Argüelles y al taller de teatro de títeres de Guillermo Murray. Ha publicado poesía y cuento en diversos periódicos, anuarios, revistas y antologías. En 1991 obtuvo el Premio Universitario de Poesía de la UNAM con el poemario Visiones de piedra, en 1992 el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino, con el poemario Vagaluz y, en 1993, el Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos, otorgado por el Instituto Cultural de Aguascalientes, con el poemario Hacia los flecos del frío.

 


Viñeta

Carlos López

En este poemario el lenguaje es principio y fin y la poesía el hilo que lo conduce. Desde los juegos tipográficos, que recuerdan los caligramas, pero que no son, hasta el fuego que define, el círculo de la O, los veinte poemas que lo integran remiten a conceptos como texto, contexto, intertexto.
        La obra de la poeta originaria de Gijón es una poesía desgarradora, hecha con todos los sentidos y con todas las entrañas, con toda su vida. Poesía del dolor, del exilio interno que todos llevamos a cuestas, de la locura como recurso para enfrentar la cotidianidad; poesía desde adentro, de la soledad más sola, del abandono de las quimeras, de la negación de la negación, de la escatología.
        Carmen Nozal es una maga de las letras: las imágenes y metáforas contrapunteadas que logra crear son de una vitalidad y belleza singulares. El manejo del lenguaje que alcanza en este libro es trepidante: lo lúdico y la desolación cohabitan sumergidos en la duermevela, a veces con expectación, otras sin orilla posible. Busca, pasión, el ser es sólo una interrogante que no adquiere forma.
        La manera como nuestra poeta viaja a través de su mundo deslumbrante es develador de caminos profundos. Su constante conceptual crea ilaciones que son centellas visuales, imágenes memorables, recreaciones subjetivas inagotables, empatías diacrónicas ancestrales, idealidades sobre y debajo de la realidad como venero sin límite. Carmen Nozal está dejando huella de su estar con su poesía universal.
        De las transfiguraciones íntimas propias del sentimiento amoroso o de la soledad, manifestadas en sus anteriores libros, la poesía de Nozal ha virado hacia una exteriorización más lúdica y arriesgada. El juego tipográfico, así como la experimentación con los significados y las imágenes, han llevado a esta poeta hacia una forma de expresión que demuestra su deseo por aprovechar al máximo todo tipo de recursos lingüísticos y por hacer de la poesía una aventura.
 


Viñeta

Carlos López

Carmen Nozal es una maga que juega con las palabras. Cada noche saca un conejo blanco de la palabra sombrero o despierta a algún monstruo pegándole en la nariz con la palabra silencio.
        ¿Cómo llegó Carmen a ser este tipo de maga? Le costó mucho trabajo y esfuerzo. Se pasó horas y horas pegándole a una máquina de escribir Olivetti Lettera 34. Estudió días y meses. Y leyó tal cantidad de libros que si los pusiéramos en fila, podríamos llegar a la luna y visitar a los selenitas.
        Ella hizo todo esto porque un día deseó ser escritora y que las palabras la obedecieran. Lo consiguió.
 


Viñeta

Víctor Manuel Banda

Buena parte de los libros de poemas de Carmen Nozal comenzaron siendo un solo poema, lleno de unidad y de voces contrastantes. En Viaje al fondo de la O resulta notorio este viaje de ser un poema a quedar dividido en varios poemas que se comunican entre sí y conservan una gran unidad.
        Hay dos elementos importantes en el trabajo poético de Carmen Nozal: la voz amplia, que resulta natural, acorde con la respiración y la vitalidad de Carmen, y el tomar la materia que produce esta voz y no dejarla descansar, probarla una y otra vez de distintas maneras.
        Estos elementos configuran el rasgo que la distingue, la voz que no encuentra paralelo en otras voces, y que lleva consigo una invariable contundencia.

 

Viñeta

Carlos Illescas

He leído un sinfín de veces Viaje al fondo de la O con objeto de confirmar en qué medida la poesía plantó sus tiendas en los solares de Carmen Nozal, y cómo ella, señoreándola, habla a nombre de las ménades que, afortunadamente, redujeron a fragmentos a Orfeo, tan creído de sí mismo y tan suficiente sin siquiera, así hubiera sido sólo por divertir a los dioses, ser un poquito matricida o por lo menos seducido por las gracias de una madre a la cual se espía por el ojo edípico de una cerradura. Dice tales cosas Carmen que convence que la poesía sí es respuesta a todas las cosas. Y es que sabe verlas de frente, de costado, de culumbrón, armas al hombro, desde el fondo del pozo que no a fuerza debe ser de la angustia, a partir del ojo del Espíritu Santo, en los cantos dichos en jerigonza ofrendados a la Virgen del Pilar.
Carmen Nozal nos persuade que la mano que se desliza por un muslo en un cine con el propósito de precipitar la sofocación del cosquilleo, es la mano de Apollinaire, quien en circunstancias inocuas le brinda de su copa y le da sus palomitas.

 

Viñeta

Perla Schwartz

Una savia gitanesca recorre los versos de la joven poeta de origen asturiano Carmen Nozal.
        El aire, el fuego, el agua y la tierra, los cuatro elementos primigenios de la Madre Natura son materia prima de la imaginería poética de Carmen Nozal, en una escritura que es desencarnada y poseedora de una fuerza lírica debido a que se fundamenta en una palabra lacerante.

 

Viñeta

Agustín Labrada

Caracterizan a este puñado de poemas un ritmo sostenido y una mirada apocalíptica sobre un mundo que Carmen exorciza con sus palabras, que alcanzan un alto nivel de sugerencia y de fuerza dramática, de denuncia y desasosiego, de dolor purificado con el verso.

 

 

 

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