Joomla TemplatesWeb HostingFree Joomla Templates
Inicio Cuento El Puro Cuento, núm. 2
Información: Su navegador no acepta cookies. Para agregar un libro a la cesta debe activar las cookies en su navegador.
PDFImprimirE-mail

El Puro Cuento, núm. 2

( varios )

El Puro Cuento, núm. 2
Ver imagen grande


$50.00


Viñeta

Visita la página www.elpurocuento.com 
 


Viñeta

Frank Báez

 

Después de recibir varios e-mails de Ariadna, finalmente pasé por la casa de su mamá a buscar el segundo número de la revista mexicana El Puro Cuento. Doña Ramona me pasó la revista y me pasó los dos libros que Ariadna ha publicado en México. La novela Por el desnivel de la acera (Editorial Praxis, 2005) y un libro de poemas bicéfalo (de un lado, Ariadna con La palabra sin habla, y del otro, Daniela Camacho con En la punta de la lengua).

Tomé la revista El Puro Cuento que sin duda alguna tiene uno de los mejores formatos que he visto jamás. Me encanta el tamaño y los colores. Me encanta la advertencia que tiene en el interior: «En esta revista no publica Carlos Monsiváis». El número que tengo es dedicado a la nueva narrativa dominicana. ¿Existe una nueva narrativa dominicana?, me pregunto. En el prólogo me responden: «Pero es difícil, siempre, hacer un diagnóstico certero del camino que está tomando la literatura en una determinada zona geográfica. Y en una isla, con su curiosa sensación de encierro, que además es compartida entre dos países, el intento es histérico y se vale».

La revista abre con un decálogo del cuento de Juan Bosch, ensamblado por Carlos López, a partir de «Apuntes sobre el arte de escribir cuentos». Tiene un cuento de Juan Dicent, de Rosa Silverio, de Enmanuel Andújar, de María Isabel Soldevilla, de Hyden Carrón y de Pedro Antonio Valdez. Hasta tiene un cuento mío y una entrevista que me realizó Ariadna acerca de mi narrativa. Los textos se pueden leer en el sitio web de la revista: www.elpurocuento.com. El cuento no lo soporto, pero la entrevista es más divertida y la he vuelto a releer como si se tratara de otra persona. Hace un rato, Javier Moreno me comentaba que era demasiado seria. Creo totalmente lo contrario.

Hace como cuatro años, Ariadna me dijo en un café que abandonaba el periodismo para dedicarse a la literatura. Recuerdo que le pregunté si pensaba que en cincuenta años íbamos a seguir escribiendo o si íbamos a dejar de escribir en un par de meses. Ariadna no respondió. Ninguno de los dos agregamos otra cosa. De seguro nos quedamos mirando fijamente las tazas de café, como si pudiéramos hacer temblar su contenido con la fuerza de la mirada. Años han pasado y recuerdo la pregunta. Es más, me hago la pregunta a diario, cuando leo un libro o me siento a escribir. Y ahora me pongo contento, pensando que aún seguimos escribiendo y que cada vez faltan menos años para cumplir los cincuenta años de la predicción.


 


Viñeta

 

Joven escritora Ariadna hace patria en el México insurgente

Luis Beiro

 

La joven escritora y periodista estudia en México y trabaja en la revista El Puro Cuento, que acaba de dedicar un número a la joven narrativa dominicana.

Entre el 2001 y el 2004, la joven periodista Ariadna Vásquez Germán fue redactora de este periódico. Cubría la justicia como fuente informativa y, además de sus habituales informaciones y reportajes cotidianos, escribía cuentos, poemas y una columna en el suplemento El Domingo titulada «Cabeza de ratón», muy leída por el coraje de sus ideas y su belleza literaria.

Ariadna quería ser escritora y un día del año 2004 partió rumbo a México a estudiar literatura en la casa Lamm, un centro de estudios superiores, especializados en arte y literatura. Hizo el viaje con un libro de poemas bajo el brazo que acababa de publicarle Noé Zayas en su editorial Ángeles de Fierro, titulado Una casa azul y un manojo de versos antologado también por el propio Zayas en un tomo de jóvenes autoras dominicanas titulada Safo. Desde ese tiempo, sus visitas a su tierra natal fueron breves e invisibles. Sus noticias sobre sus publicaciones aztecas nos llegaban de manera fragmentada.

A partir del 2005, su carrera literaria tomó un nuevo giro al unirse a un grupo de jóvenes alrededor de la Editorial Praxis, una pequeña casa literaria dedicada a las ediciones de autor. En el sello de esa institución publicó su novela Por el desnivel de la acera y, el pasado año, fundó la revista trimestral El Puro Cuento que, en su número 2, fue dedicada a la joven narrativa dominicana.

En este año 2007, otra editorial de ese país, Tinta Nueva, propiedad del escritor azteca Federico Corral Vallejo, le publicó su segundo poemario La palabra sin habla. Todos estos logros son motivos para que sus lectores de Listín Diario conozcan de su voz sus ideas, sus principios estéticos y otros temas controversiales de interés.

 

Luis Beiro: Hasta el 2004 publicaste solamente un poemario (Una casa azul) y ganaste una mención en cuento en Casa de Teatro. Después de 2004, publicaste una novela Por el desnivel de la acera, otro poemario La palabra sin habla y tienes inédito un libro de cuentos, además de formar parte del consejo de redacción de la revista El Puro Cuento. ¿A qué se debe tu explosión de creatividad en tierras aztecas?

Ariadna Vásquez: Creo que eso que llamas explosión de creatividad se debe más bien a que en estos momentos estoy en constante contacto con la literatura, más de lo que estuve allá, y se debe también a que estoy estudiando letras y eso me permite estar más cerca de los libros que más disfruto y de los que no, pero que sirven muchísimo como estudio.

Yo pienso que uno puede escribir en las peores condiciones posibles, si no tienes tiempo, si no tienes dinero, si no tienes espacio o tranquilidad espiritual, lo que sea, eso más bien tiene que ver con el escritor, muchos de los grandes escritores han creado sus mejores obras en situaciones de crisis, así que eso tiene que ver con el escritor, con la relación que se va desarrollando con la escritura, la disciplina que se va creando a través del tiempo; yo nunca he sido muy disciplinada pero, últimamente, en los últimos años, he adquirido, casi sin darme cuenta, cierta capacidad para escribir en cualquier condición. Si antes no escribía tanto allá en Santo Domingo, tuvo que ver más conmigo, porque siempre encontré ese tipo de excusas como el trabajo, el tiempo, y esas cosas, aquí es igual, te subes a un mundo ajeno y cuando menos lo crees miras a tu alrededor y estás llena de ocupaciones; yo lo que trato es de escribir lo más que puedo, y sobre todo leer más, estudiar mucho más; eso ayuda mucho.

LB: Hiciste realidad tu sueño de dedicar un número de la revista literaria El Puro Cuento a la narrativa joven de República Dominicana. Reuniste cuentos de Rey Andújar, Juan Dicent, María Isabel Soldevilla, Hyden Carrón, Frank Báez, Rosa Silverio y tú, todos veinteañeros largos. ¿Crees que ya hay una nueva generación de escritores dominicanos con una obra en marcha, un discurso, un contenido y posiciones estéticas encontradas frente a la última generación reconocida (la de los ochenta)?

AV: Yo creo que en cierta medida sí hay un discurso distinto, la literatura de esos escritores que mencionas no está cercada por la posguerra, ni por el pensar, por ejemplo; hay una estética distinta en cuanto a cómo decir lo que se dice, pero no sé si son posiciones encontradas, creo que son más bien muy individuales, distintas, complejas, en el sentido de que son sutiles y concretas a la vez, esos escritores que salieron publicados en El Puro Cuento son muy diferentes entre sí, y creo que cada uno de ellos tiene influencias que a veces convergen, pero que generalmente se sienten muy separadas.

LB: ¿Cómo llegas a la revista El Puro Cuento? Háblanos también de tus compañeros de la publicación y del prestigio que tienen en México.

AV: El proyecto de El Puro Cuento llegó a mí en una cantina; estaba tomando cervezas con el actual director de la revista y él me planteó que tenía la idea de hacer una revista que fuera exclusivamente de cuento, porque en México, después de la desaparición de la revista El Cuento, de Edmundo Valadés, no había nada parecido, entonces hablamos con los demás que ahora integran el consejo de Redacción, Daniela Camacho, Carlos Galindo y Óscar Rocha García, y entre cerveza y cerveza quedamos en llevar a cabo la idea de Carlos López.

Una de las cosas que más disfruté al inicio del trabajo fue cuando íbamos creando las secciones y buscándoles nombres, nos reíamos muchísimo; siempre fue así, un grupo de charlatanes que se reunían para reírse y pendejear, pero extrañamente, a trabajar mucho y muy duro, y así fue dándose.

Los miembros somos todos jóvenes, muchachos, el único señor es Carlos, él lleva 25 años dirigiendo su Editorial Praxis, aquí en México, una editorial consagrada y que ha servido de motor por todo ese tiempo para los nuevos escritores latinoamericanos; los demás son Daniela Camacho, con quien publiqué el poemario bicéfalo En la punta de la lengua y la Palabra sin habla; ella es poeta y estudia letras en la unam, Carlos Galindo es, además de parte del consejo editorial, el diseñador de la revista, y Óscar Rocha García, que también estudia letras en la unam.

Los más jóvenes son Óscar y Daniela que tienen 26 años, creo; yo que tengo 29 y Carlos Galindo 30. En fin, es un proyecto encabezado por gente joven, que apenas estamos comenzando en este camino de la escritura, escuincles, como dirían aquí en México. De todas formas, yo ahora solamente estoy como colaboradora, por cuestiones de tiempo y porque estoy trabajando en la tesis de la maestría.

LB: ¿Qué reacción ha tenido en México el número de la revista dedicado a la literatura dominicana? ¿Qué expresiones has escuchado en favor o en contra de los cuentos publicados?

AV: La reacción ha sido muy buena; yo no estoy muy integrada con el trabajo de distribución de la revista, pero he escuchado muy buenas críticas de la mayoría de los cuentos, poca gente conoce la literatura dominicana aquí en México, sólo conocen a Pedro Henríquez Ureña por razones obvias, a Juan Bosch también, y ahora a Pedro Antonio Valdez por la publicación que hizo Alfaguara de su novela Carnaval en Sodoma, pero en general la revista ha tenido muy buena acogida porque, como te dije, no existía una revista dedicada solamente al cuento en México, y como es una revista tipo libro coleccionable, pues la gente la ha comprado muchísimo.

LB: ¿Qué reacción ha tenido la embajada dominicana ante este hecho cultural de trascendencia que, creo, es la primera vez que ocurre en México?

AV: El número dedicado a Dominicana fue presentado justo cuando la Embajada estaba realizando sus actividades culturales por el 27 de febrero, así que la Embajada nos ofreció colocar las revistas en un staff que tuvo en la Feria del Libro del Palacio de Minería, que es una feria muy importante en la ciudad. La revista de poesía Alforja publicó el año pasado, creo, una antología de poetas dominicanos muy buena, así que no es la primera vez que una revista mexicana da a conocer parte de la literatura dominicana.

LB: Entre el cuento, la novela y la poesía transcurre tu vida creativa. ¿En qué género te sientes mejor? ¿Cómo te complementas entre estos tres géneros tan disímiles y complejos? ¿Piensas decidirte por la novela, definitivamente?

AV: Ahora mismo, mi escritura solamente transcurre entre el cuento y la poesía, y creo que me siento igualmente bien en cualquiera de los géneros, depende en lo que esté trabajando.

Si estoy clavada en un poemario, pues me la paso consagrada a la poesía y a todo el proceso que lleva intentar hacer poesía, que es muy obsesionante a veces. Y cuando estoy en cuentos, pues me siento un poco más abierta a dejarme llevar y al mismo tiempo a organizar mejor ciertas cosas como estructura, voces, diégesis, y eso también lo disfruto mucho porque el cuento me permite experimentar con nuevas tendencias narrativas y eso verdaderamente me apasiona.

LB: ¿Serás una emigrante definitiva o volverás a tus calles de siempre a sudar los apagones y a reírte de las ocurrencias de los clientes de Parada?

AV: Uff, eso no lo sé, no sé por cuánto tiempo estaré aquí ni sé cuándo llegaré a Dominicana, pero segurísimo que cuando vaya voy dispuesta a sudarme los apagones.

LB: ¿Crees que a la literatura dominicana le faltó garra para impactar en el mundo?

AV: Pues no sé si diría que les faltó garras para impactar el mundo, la verdad es que nunca nos hemos destacado demasiado en la literatura a nivel internacional, salvo algunas excepciones muy claras y magníficas, claro; y no sé si se deba a la ubicación geográfica o a ciertas tendencias de ir repitiendo y repitiendo moldes de escritura, o a recibir mayor influencia de literatura española que de escritores ingleses, por ejemplo, o estadunidenses, no sé la verdad, pero creo que el esfuerzo siempre valdrá la pena y lo más importante es tratar de experimentar con cosas nuevas o de reinventarnos a través de las palabras, que a fin de cuentas se nos ponen siempre disponibles, y sobre todo, disfrutar el acto de escritura, cualquiera que sea la connotación sobre el gozo que alguien pueda tener.

LB: ¿Te molesta que la mayoría de nuestros intelectuales estén afiliados a la política para poder sobrevivir?

AV: No, no me molesta, creo que al final es una opción, no necesariamente una obligación; te puedes afiliar a otro tipo de trabajo y también puedes sobrevivir. El intelectual, además, debe estar ligado de una forma u otra a la política de su país, el escritor no necesariamente, pero tampoco está sujeto a no estarlo; la mayoría de los escritores tienen una fuerte convicción política y social, sea ésta correcta o no; la mayoría de los ingenieros tal vez también la tienen, el escritor ejerce un oficio también, eso no le suprime su derecho a estar cerca o no de la política.

 

Luis Beiro entrevista a Ariadna Vásquez

Listín Diario, República Dominicana, junio, 2007

 


Viñeta

Por amor al cuento

Teresa Dey

Durante los últimos diez años de rabiosa competencia comercial, las grandes editoriales en México han adoptado la tendencia estadunidense de seguir los dictados del mercado masivo; les interesa vender, no crear lectores. Por alguna razón, dicen que las novelas se venden mejor que los libros de cuentos y se niegan a recibir originales de este género corto, sobre todo si se trata de la obra de escritores jóvenes. Como si en nuestro país el libro y medio que se lee per cápita en un año, pudiera traducirse en una novela y media. Lo grave es que si prevaleciera esta manera de juzgar lo que vale la pena publicar y lo que no, el futuro de la edición de cuentos puede volverse incierto, a pesar de que este género literario abre rendijas que muestran la condición humana en pocas páginas y a través de ese hechizo ha atrapado a sus lectores desde siempre.

Es por eso que vale la pena celebrar la aparición de la revista El Puro Cuento,númerodos, que dedica este volumen a la nueva narrativa dominicana. Porque la aparición de una segunda revista habla del compromiso de la editorial con los lectores enamorados del relato corto.

Los cuentistas mexicanos hemos recibido esta revista con gratitud, porque Editorial Praxis vino a ocuparse de llenar el hueco de la legendaria revista El Cuento, que durante tantos años dirigiera Edmundo Valadés. Es de suponer que andar los pasos de un gigante debe ser algo que ocasione temor, por eso es tan digno de aplauso el esfuerzo del equipo que hace posible El Puro Cuento; hacía tanta falta que alguien como Carlos López se atreviera, con las mismas agallas con que han mantenido viva durante veinticinco años una editorial independiente.

Hace años, los aprendices de escritores comprábamos El Cuento, porque además de textos excelentes que nos mostraban el camino, siempre encontrábamos reflexiones y consejos sobre este género tan complejo. Insisto, hacía falta, no sólo porque sea toda una proeza conseguir algún número de la vieja revista, sino porque tanto los narradores veteranos como los jóvenes, somos necios y seguimos escribiendo cuentos. Por lo mismo, el sólo hecho de que exista en nuestro país una revista especializada, se convierte en un atisbo de esperanza en cuanto a la supervivencia del cuento en el ámbito de las publicaciones en México.

Para abrir boca, la revista nos ofrece un poema de León Felipe sobre este género literario. El poeta dice: «Yo no sé muchas cosas, es verdad./ Digo tan sólo lo que he visto./ y he visto:/ que la cuna del hombre la mecen con cuentos…».

Sin espacios como El Puro Cuento, ¿cómo surgirán los cuentos del mañana? ¿Dónde conoceremos a los jóvenes cuentistas? Y si lo que dice León Felipe fuera cierto, ¿qué vamos a hacer cuando no haya más cuentos para mecer las cunas? ¿O nuestros hijos tendrán que mecer el sueño de sus vástagos con best-sellers?

Después de una breve reflexión sobre los contenidos de este segundo número, aparecen los «Apuntes sobre el arte de escribir cuentos», de Juan Bosch, quien fuera un excelente cuentista dominicano, que además de haber sido presidente de su país por un corto periodo, también fue mentor de García Márquez. Estos apuntes fueron condensados y recuperados por Carlos López en diez consejos prácticos, que como el cuento, no por ser cortos dejan de escindir el aire con su innegable sabiduría.

Y aunque no venga a cuento, es necesario mencionar que si ustedes no conocen o no han comprado el libro de Carlos López de esta misma editorial intitulado Decálogos, mandamientos, credos, conceptos y preceptos para oficiantes de la escritura, no dejen pasar mucho tiempo, porque se trata de una pequeña obra indispensable para cualquiera que pretenda sentarse a escribir literatura.

Pero basta de digresiones y vayamos al objeto central de la revista, que es la nueva narrativa dominicana. Los cuentos dominicanos tienen una poética que los marca, quizá porque los escritores son jóvenes, los tonos caribe resultan innegables. No es el mar, ni la isla, es el alma, algo así como un líquido caudal que irriga las palabras; no son los temas, sino el espíritu. Algunos narradores ponen más atención a la oralidad y surgen los coloquialismos: voces de sal y calor, voces de un paraíso compartido con Haití, voces de colores oscuros, sin eses, como bien mirao, o e’ta negra; otros tienden hacia la expresión más universal del español, y sin embargo, se siente la salinidad, el calor, los vientos de la isla como trasfondo del lenguaje, como el mismo cielo y el mismo suelo… No es que en todos se hable directamente de Santo Domingo, pero estos textos tienen que ser caribe por fuerza, es el ritmo, son las pausas y las repeticiones; los cuentos tienen un tamborileo afroantillano, como de un reggae cachondo en algunos casos, o nostálgico en otros. De esa forma, los jóvenes narradores dominicanos van cantando sus historias a través de cuentos y como dice León Felipe que ha visto «el llanto del hombre taponado con cuentos,/ y los huesos del hombre que se entierran con cuentos,/ y el miedo del hombre que ha inventado todos los cuentos».

Aunque la revista no se limita a República Dominicana, sino que publica minificciones y cuentos de escritores que viven a lo largo de toda Latinoamérica. Y díganme, ¿a quién le estorba saber qué están escribiendo nuestros colegas?

Pero ya basta de halagos a Carlos López y a Editorial Praxis, es mejor hacer una invitación a que ustedes compren y lean este número dos de El Puro Cuento, puesto que esa es la única forma en la que este tipo de iniciativas pueden recibir apoyo y sobrevivir en la batalla frente a las editoriales comerciales. Porque hacen falta estos proyectos valientes en nuestro país. Y también, porque es necesario seguir leyendo cuentos viejos y nuevos, aunque haya quien piense como el viejo poeta refugiado, tan querido, aunque a veces, tan amargo: «Yo no sé muchas cosas, es verdad,/ pero me han dormido con todos los cuentos…/ y sé todos los cuentos».

Tengo la certeza de que yo no sé todos los cuentos, pero me gustaría. ¿Y a ustedes?

 

La Jornada Semanal,

México, 22 jul, 2007

 


Viñeta

Eddy Roma

La narrativa generada en los dos tercios orientales de la isla de Santo Domingo, punto de partida del español en América, es apenas conocida en la porción guatemalteca de Tierra Firme, excepto algunas muestras que de pronto emergen entre los libros usados ofrecidos en la zona 1, una antología de cuentos aún disponible en Sophos y los ejemplares que cada Feria Internacional del Libro de Guatemala llegan amparados por el sabio conversador Juan Báez. Ese desconocimiento priva y aleja de una tradición narrativa al mando del paisano inevitable Juan Bosch y sus «Apuntes sobre el arte de escribir cuentos», aporta la obra de escritores como Virgilio Díaz Grullón, René del Risco Bermúdez, Pedro Peix y Pedro Antonio Valdez.

Esfuerzos se libran para superar éste y otros males, y el segundo número de la revista El Puro Cuento, dirigida por Carlos López y publicada en México, df, por Editorial Praxis, contiene una muestra de la reciente narrativa dominicana (con aportes destacados de Frank Báez, Rosa Silverio, Rey Emmanuel Andújar y Pedro Antonio Valdez), ocupada en contar y transferir su realidad, cada autor sacudiendo del árbol del cuento los temas que forjarán su mundo particular, a golpe de máquina u ordenador. No importa que los grandes sellos lo maltraten y los escritores lo abandonen para dedicarse a la novela: el cuento preserva su vitalidad y siempre tendrá editores que lo publiquen y lectores que lo aguarden.

 

Op. Cit., 9, Guatemala, mar, 2007, p. 6

 


Viñeta

Vicente Vásquez

Dentro de mis favoritas tengo la dirección electrónica de El Puro Cuento y las he ido leyendo con gusto. Pero no había tenido la oportunidad de tener la revista en mis manos en vivo y a todo color. Hace dos días visité la librería Sophos en la ciudad de Guatemala y encontré los números 1 y 2, me encantó el formato y de inmediato los compré. Lamenté que no estuvieran disponibles los demás números. Espero conseguirlos de alguna manera en el corto plazo. Ésta es una revista digna de colección, no es como las revistas tradicionales, de formato grande, que luego quedan abandonas por cualquier lugar y terminan desechadas. Felicito a Carlos López por tan buen trabajo y por su espíritu emprendedor y quijotesco. Muchos éxitos.

 

 


Viñeta

 

El Puro Cuento, otro tono narrativo

Yendi Ramos

Esta revista es financiada, principalmente, por la Editorial Praxis; y fue presentada, en las instalaciones del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, el pasado fin de semana.

El tercer número estará dedicado al cuentista mexicano Guillermo Samperio, donde se incluirá una entrevista y cuentos hasta ahora inéditos.

«Las distribuidoras hacen difícil la manutención de las publicaciones, porque cobran una comisión y el 50% del costo de la revista», manifestó en entrevista Carlos Galindo, narrador e integrante del consejo editorial de la propuesta El Puro Cuento.

Dicha revista es financiada, principalmente, por la Editorial Praxis, y fue presentada en las instalaciones del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (iago) el pasado fin de semana.

La primera edición es dedicada a Antón Chejov, cuentista ruso; y la segunda, tiene como tema la nueva narrativa en República Dominicana.

Como comentaristas, además de Carlos Galindo, estuvieron Juan Carlos Rosas, integrante del consejo editorial de la revista Luna Zeta, Oscar Rocha García, de El Puro Cuento, y Jesús Rito como moderador.

Agregó que el proyecto editorial tiene como objetivo «el desarrollo de proyectos autofinanciables».

«Esto es un proyecto independiente. Uno hojea la revista y ve que no hay publicidad, no hay becas», reiteró, después de enfatizar que la revista «no cuenta con el apoyo Edmundo Valadés para revistas independientes».

Sobre los próximos números, adelantó que el tercero estará dedicado al cuentista mexicano Guillermo Samperio, donde se incluirá una entrevista y cuentos hasta ahora inéditos.

En cuanto al tono de los cuentos en la época actual, comentó que existe una tendencia hacia minimizar el número de palabras.

«Mientras los cuentos sean más cortos y se busque la esencia de un solo tema se acerca más a lo contemporáneo. La idea es tratar de mantenerte en una sola línea; por ejemplo, hay un gran acercamiento al género de la minificción con la que es probable se abarque la cuarta edición».

Por otro lado, El Puro Cuento —revista asignada al embuste, invento, patraña, a lo que hace referencia al origen del concepto de la palabra y etimología, tal como lo establece el texto de presentación incluido en el primer número— es un homenaje a la revista de cuentos de Edmundo Valadés de donde salieron grandes cuentistas mexicanos.

Tal es el caso de Guillermo Samperio, Elena Poniatowska, entre otros nombres que le dieron a esta publicación un renombre a nivel Latinoamérica, hasta entrada la década de los 80, época en la que dejó de circular.

 

El Imparcial, Oaxaca, México, 14 feb, 2007



:

:

:

Disponibilidad

Entrega en:

3 a 5 días

Opiniones de los usuarios:

No hay opiniones para este libro.
Por favor, regístrese para escribir una opinión.


Libros relacionados

El Puro Cuento, núm. 1
El Puro Cuento, núm. 1
$60.00
El Puro Cuento, núm. 3
El Puro Cuento, núm. 3
$50.00
El Puro Cuento, núm. 4
El Puro Cuento, núm. 4
$50.00
El Puro Cuento, núm. 7
El Puro Cuento, núm. 7
$50.00
El Puro Cuento, núm. 5
El Puro Cuento, núm. 5
$50.00
El Puro Cuento, núm. 6
El Puro Cuento, núm. 6
$50.00
El Puro Cuento, núm. 8
El Puro Cuento, núm. 8
$50.00
El Puro Cuento, núm. 9
El Puro Cuento, núm. 9
$50.00
El Puro Cuento, núm. 10
El Puro Cuento, núm. 10
$50.00


Géneros
Autores
Información: Su navegador no acepta cookies. Para agregar un libro a la cesta debe activar las cookies en su navegador.


Cesta de libros
Tienda Praxis
Su cesta está vacía.