
Marlene Morales, yucateca que zarpa de Puerto Progreso al mundo, navega 43 años y se detiene para hacer un viaje introspectivo por la literatura. Deslenguada por convicción, deja fluir la tinta en busca de los recuerdos que se fugan. Habla, luego escribe.
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Lucía Salas Aguilar es tan alta y tan escrutativa que, desde su corta edad, observa los movimientos del grupo social en que se desenvuelve, para narrarlos en tono de farsa, donde el lenguaje de su generación es protagonista. Ella se mece con alas de libélula en el silencioso vuelo de la crítica y la autocrítica.
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Leticia Obregón Landa estudia todo lo que se mueve. Antier psicóloga, ayer esposa, hoy literata; ¿mañana?... Inquieta por naturaleza, hurga entre líneas, puntos y comas para sorprender, en sus textos, con alguna frase, palabra o imagen que se antoja fortuita en la brevedad de sus narraciones.
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